
O como montarse una erasmus en Francia
domingo, 11 de enero de 2009
no te jode, el copyright?

martes, 6 de enero de 2009
19 horas
Pero bueno, con una navidad tan especial com esta merece la pena esperar tanto a lo tonto. Por fin el anuncio del almendro tuvo sentido, porque volvi a ver a la gente que hacia mucho que no veia, y sobre todo, volvía a hacer aquello que echaba tanto de menos. Pedir gin tonics, oler a humo en el bar, pagar un euro y pico por una cerveza (sí, ese cotidiano gesto de pedir una caña en Francia entraña graves riesgos).
Y es que lo peor de estos viajes relámpago es, por un lado, que no ves a toda esa gente que quieres, y por otro que a la vez no te despides de los que ya has visto, por lo que se crea un estrés acojonante. Solución, no volver jaja. No, eso no. Es estrictamente necesario volver.
Por otra parte, la temida y archirepetida pregunta "que tal por francia?" taladró mis oídos todos y cada uno de los días que pase en España. A lo cual respondía con un "muy bien", o "mucha fiesta" (depende del contexto claro), y enseguida te decían "Y no me cuentas nada más"? Cualquiera que haya vivido fuera de casa por un tiempo sabrá de que hablo.
Así que no puedo más que agradecer a todos y cada uno de los que me han acompañado en mi corto periplo hispánico, y también a aquellos que no pude ver. Un abrazo. Hasta pronto
lunes, 8 de diciembre de 2008
Un viaje a París
Otra de las cosas que recomiendo aeste foro es pasearte al final de la tarde por la rue mouttefard, cerca de los jardines de luxemburgo. Es como una especie de mercado con puestos de quesos, carne, dulces de todo tipo... Lo que no venía en ese foro es que hacían los crêpes más baratos y más ricos de toda francia. 2 euros por un delicioso pastel francés con nocilla y una riquísima película de azúcar líquido por encima. Si vas a París deberías probarlo. Es el primer puesto según bajas desde la place de contescarpe en la acera izquierda.
París estaba plagado de seguidores el racing de Santander, puesto que jugaba ese jueves contra el PSG, y cada vez que nos cruzábamos con un grupillo de ellos nos gritaban "Aupa Racing", ya que Crisitna llevaba un gorro verde y blanco jaja. El segundo día, en nuestra visita al Arco del triunfo no aguanté más y me hice una foto con ellos.
Antes de la visita al famoso monumento a los caídos en guerra, visitamos varias tumbas de los muertos civiles (menudo día más necrológico) en el cementerio de Père lachaise. Tras la típica foto con la tumba de Jim morrisson, líder de The Doors, buscamos la de Oscar Wilde. Bueno en realidad buscamos muchas más, como por ejemplo la de Chopin o Delacroix, pero como nos perdimos siguiendo a un grupo de judíos con mapa (lo dedujimos porque los seguíamos y sólo se paraban en lápidas con estrellas de David). El caso es que la tumba del dramaturgo Irlandés era fea de cojones, salvo por un detalle, que estaba plagada de besos. Una cosa realmente bonita.
Cuando acabamos hasta los huevos de hacernos los entendidos en arte fuimos a cenar al barrio latino a un restaurante griego y decidimos que al día siguiente iríamos a Versailles.
No fue gran cosa, la verdad, no entramos al palacio, solo visitamos los inmensísimos jardines (se pierden con el horizonte) que al ser la época que es pues estaban sin hojas y con las estatuas tapadas. Así que en el fracaso en el que estábamos sumidos pusimos rumbo a Montmatre, el más mítico y bonito barrio Parisino. Las vistas desde el Sacre Coeur son tan indescriptibles que voy a evitar intentarlo.
Y para no perder la tradición, la ultima noche a dormir al aeopuerto, que siempre le da un aire de aventura al viaje más organizado del mundo. Es ahi cuando vimos que en París en noviembre nieva y de lo lindo, lástima que en vez de estar en los campos elíseos estuvieramos viendo como se quedaba blanca una rampa de acceso al aeródromo parisino...
sábado, 25 de octubre de 2008
Carcassonne





Para el que no lo conozca, carcassonne es una ciudad fortificada llena de leyendas y que engaña, puesto que parece conservada desde la edad media cuando en realidad está remodelada en el siglo XIX. Pero aún con esta especie de engaño, merece la pena sí o sí.
El día se nos hizo algo largo, no dormimos mucho, la verdad (y eso que no salimos), Leyre Cristina y yo. La primera parte de la visita fue la mejor, con una brumilla que escondía los pirineos en el horizonte y sobre todo vacío de las hordas de turistas que tanto odio. Pondré un ejemplo.
Estábamos en la visita al castillo con una guía super maja cuando una mujer catalana (lo hacían notar bastante, puesto que intentában hasta hacer bromas cn la guía en catalán) se puso a hablar por el móvil en catalán en voz muy alta, con lo que los que intentábamos aprender algo de provecho de la visita más allá de hacerse la típica foto de "yo estuve allí" (este tipo de turistas son muy dados a esto) la mandábamos callar, pero ella ni puto caso.
Otro ejemplo: En un restaurante comiendo cassoulet, que tardó una eternidad en llegar con el hambre que teníamos, estábamos rodeados en dos mesas por compatriotas (en que hora) que tenían problemas con el idioma Francés.
En una la solución pasaba por decir "no sé por qué tenemos que aprender francés si el español es el segundo idioma del mundo tras el chino" (cosa que es mentira porque es el inglés)
La otra opción, invntarse las cosas. Era el típico listillo que se cree que por viajar mucho ya se aprende. No podíamos aguantarnos la risa cuando daba clases magistrales de pronunciación en el idioma gabacho. Vino pronunciado "vin rouge" (literal) y huevos "of". Lo dicho, menudo listillo.
Con la siesta que nos echamos en el césped al lado del río y tras ver como se celebran las bodas de los arabes (muy parecido a los gitanos, cochazos, todo lujos y haciendo mucho ruido), tomamos el tren de las 6 y media y medio arrastrándonos llegamos hasta casa, donde ahora acabo esta entrada

