O como montarse una erasmus en Francia

sábado, 25 de octubre de 2008

Carcassonne
















Una ciudad monumento, la verdad es que es mucho mas bonita desde fuera que desde dentro. No es la primera vez que voy, pero sin duda esta ha sido diferente. Eso de levantarse a las 6 para coger el tren de las 7 y llegar a Carcassonne a las 8 es algo que la otra vez no hice. Tampoco la otra vez me enteré de que había una visita guiada por el castillo en castellano, y tampoco llevaba esta vez la mochila que llevé la otra vez.
Para el que no lo conozca, carcassonne es una ciudad fortificada llena de leyendas y que engaña, puesto que parece conservada desde la edad media cuando en realidad está remodelada en el siglo XIX. Pero aún con esta especie de engaño, merece la pena sí o sí.
El día se nos hizo algo largo, no dormimos mucho, la verdad (y eso que no salimos), Leyre Cristina y yo. La primera parte de la visita fue la mejor, con una brumilla que escondía los pirineos en el horizonte y sobre todo vacío de las hordas de turistas que tanto odio. Pondré un ejemplo.
Estábamos en la visita al castillo con una guía super maja cuando una mujer catalana (lo hacían notar bastante, puesto que intentában hasta hacer bromas cn la guía en catalán) se puso a hablar por el móvil en catalán en voz muy alta, con lo que los que intentábamos aprender algo de provecho de la visita más allá de hacerse la típica foto de "yo estuve allí" (este tipo de turistas son muy dados a esto) la mandábamos callar, pero ella ni puto caso.
Otro ejemplo: En un restaurante comiendo cassoulet, que tardó una eternidad en llegar con el hambre que teníamos, estábamos rodeados en dos mesas por compatriotas (en que hora) que tenían problemas con el idioma Francés.
En una la solución pasaba por decir "no sé por qué tenemos que aprender francés si el español es el segundo idioma del mundo tras el chino" (cosa que es mentira porque es el inglés)
La otra opción, invntarse las cosas. Era el típico listillo que se cree que por viajar mucho ya se aprende. No podíamos aguantarnos la risa cuando daba clases magistrales de pronunciación en el idioma gabacho. Vino pronunciado "vin rouge" (literal) y huevos "of". Lo dicho, menudo listillo.
Con la siesta que nos echamos en el césped al lado del río y tras ver como se celebran las bodas de los arabes (muy parecido a los gitanos, cochazos, todo lujos y haciendo mucho ruido), tomamos el tren de las 6 y media y medio arrastrándonos llegamos hasta casa, donde ahora acabo esta entrada